Este poema lo hice como resultado de una plática
que tuve con un muy buen amigo, donde después de varias horas de acalorada discusión,
nos dimos cuenta que desde el principio siempre estuvimos argumentando a favor
de la misma idea, que lo único que diferencia era la perspectiva que la vida
nos había dado con respecto al problema por nuestras diferentes experiencias. Y
ahora que vivo en Canadá, cada día me identifico más con esta situación, pues te
das cuenta, que no importa de dónde vengas o a donde vayas, muchos compartimos en
gran parte sueños y perspectivas, son solamente los pequeños matices los que a veces
no nos dejan ver ese común acuerdo y termina creando una discordia inecesaria.
Aquel verdor
Como quisiera que tu verde y mi verde
o sea Esa
manera tan diferente de ver la vida
Esa perspectiva que el transcurrir
y las
experiencias nos forman
Pudiesen fundirse, encontrar el punto de yuxtaposición
Donde la esencia de nuestros sueños
Pierde la subjetividad que le confiere
las palabras con que los
describimos,
y así, quedasen libres, libres en su naturaleza
para que
pudiésemos darnos cuenta,
tarde,
pero
por fin darnos cuenta
que todo esto no ha sido nada más que un
mal entendido
Una simple confusión donde tú en tu
cercanía al mundo, al dolor, a la gente
Y yo en mi lejanía, oculto entre arboles y cerros
Contemplamos y compartimos el mismo sueño.
Sueño que desde donde me encuentro pierde
sus bordes pero no su trascendencia,
Pierde la individualidad con que se ve un
árbol visto de frente
y deja paso a un paisaje
donde árboles, rocas, ríos, animales y tierra
forman el todo
Un campo de visión donde el concepto de uno
no existe
Pues el uno sin el todo del paisaje es
inconcebible.
Con todo esto solo espero que por fin
Podamos dar por terminado nuestras
diferencias
Y por fin podamos cada uno
emprender el camino que la vida nos ofrece,
que a pesar de ser diferente en distancias,
curvas y trotes
nos hará,
al final del día
la jornada, o quizá de la vida ,
encontrarnos para contemplar al fin
la culminación y materialización de
nuestros sueños,
ese mismo sueño que durante todo este
tiempo
y que hasta ahora nos damos cuenta
solamente lo hemos estado llamando
con un nombre diferente.
Jorge Gabayet D.
