domingo, 25 de mayo de 2014

Aquel Verdor

Este poema lo hice como resultado de una plática que tuve con un muy buen amigo, donde después de varias horas de acalorada discusión, nos dimos cuenta que desde el principio siempre estuvimos argumentando a favor de la misma idea, que lo único que diferencia era la perspectiva que la vida nos había dado con respecto al problema por nuestras diferentes experiencias. Y ahora que vivo en Canadá, cada día me identifico más con esta situación, pues te das cuenta, que no importa de dónde vengas o a donde vayas, muchos compartimos en gran parte sueños y perspectivas, son solamente los pequeños matices los que a veces no nos dejan ver ese común acuerdo y termina creando una discordia inecesaria.

Aquel verdor

Como quisiera que tu verde y mi verde
o sea                     Esa manera tan diferente de ver la vida
Esa perspectiva que el transcurrir
y las experiencias nos forman
Pudiesen fundirse,     encontrar el punto de yuxtaposición
Donde la esencia de nuestros sueños
Pierde la subjetividad que le confiere
las palabras  con que los describimos,
y así,  quedasen libres,       libres en su naturaleza
para que  pudiésemos darnos cuenta,        tarde,
pero  por fin  darnos cuenta
que todo esto no ha sido nada más que un mal entendido
Una simple confusión donde tú en tu cercanía al mundo, al dolor, a la gente
Y yo en mi lejanía,      oculto entre arboles y cerros   
Contemplamos y compartimos el mismo sueño.

Sueño que desde donde me encuentro pierde sus bordes pero no su trascendencia,
Pierde la individualidad con que se ve un árbol visto de frente
y deja paso a un paisaje
 donde árboles, rocas, ríos, animales y tierra forman el todo
Un campo de visión donde el concepto de uno no existe
Pues el uno sin el todo del paisaje es inconcebible.

Con todo esto solo espero que por fin
Podamos dar por terminado nuestras diferencias 
Y por fin podamos cada uno
emprender el camino que la vida nos ofrece,
que a pesar de ser diferente en distancias, curvas y trotes
nos hará,     al final del día
                                        la jornada,       o quizá de la vida ,
encontrarnos para contemplar al fin
la culminación y materialización de nuestros sueños,
ese mismo sueño que durante todo este tiempo
y que hasta ahora nos damos cuenta
   solamente lo hemos estado llamando
con un nombre diferente.

                                                                        Jorge Gabayet D.

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